LA DIVERSIDAD

Estándar

Algunas personas piensan que la diversidad es una ventaja, pero como en todo, tampoco conviene pasarse y sin duda España lo ha hecho utilizando tantas variedades, que mezcladas entre si dan infinitos paladares. Cuando se pide un vino no se sabe que paladar tendrá, aún que se pida de una determinada DO. Frecuentemente se parecen más dos vinos de distintas DO que dos vinos de la misma DO, ya que estas no tienen un estilo que las caracterice.

Si pides un arroz en un restaurante de Valencia sabes que no te traerán un arroz a la milanesa ni a la cubana si no una paella valenciana, salvo que sea un restaurante italiano o cubano. Pero si para acompañar esa paella valenciana les pides un vino de la DO Valencia, igual te pueden traer un Bobal, que sería lo lógico, como un cabernet sauvignon, un merlot, un syrah, un chardannay, o un sauvignon blanc,.. Estos cinco últimos son muy apropiados para acompañar una tortilla a la francesa, pero nada más.

Ya hemos visto en un estudio atrás citado, que para la juventud es difícil entender el vino. Esto es debido a que hay demasiados vinos y con imprevisibles olores y sabores de cuero, sotobosque, sudor de caballo, albaricoque, frutas exóticas, acacia, violeta, hierba mojada, vainilla, coco, regaliz, galleta, etc. y que para que no seas considerado un ignorante tienes que saber describirlos, lo que les acompleja. Ellos prefieren bebidas con un paladar que no hace falta analizar cada vez que se bebe, como la Coca Cola y el Ron. Cuando quieren otros paladares mezclan estas bebidas entre si o con otros licores.

A mi tampoco me atrae la idea de ir buscando semejanzas en el olor y paladar del vino cuando estoy comiendo, no creo que sea el momento para recordar el olor del sudor de caballo, del sotobosque o de fruta madura cuando todavía no he llegado al postre. De la misma manera, cuando estoy comiendo fruta no estoy pensando que vino me recuerda ni cuando me pongo un cinturón de cuero que marca tenían los vinos que tenían ese olor. Si alguien se sorprende por no analizarlos cuando los bebo, le digo que hace ya tiempo leí en CINCO DIAS que el experto Hugh Johnson, presidente del Circulo de Escritores de Vino de Gran Bretaña dijo: “Oz Clark (otro experto) me da la impresión de que habla de una macedonia de frutas en lugar de un vino. No me hace ninguna gracia que mi tema favorito caiga en el ridículo. Un vino no sabe a manzana o grosella si no a vino. Oler una rosa no produce una redacción de: ¡Ah, si, piña y pepino! Más bien huele a rosa.” Gracias al comentario del Sr. Johnson lo bebo más tranquilo, sin sentir la necesidad de ocupar mi mente con análisis a los que no le veo la necesidad.

La costumbre de llamarle caldo al vino tampoco ha logrado atraer a la juventud ni a los que no son tan jóvenes, si no todo lo contrario. Para empezar, no te lo sirven en una sopera, por lo que se nota que no es caldo si no que te están tomando el pelo. Quizás también porque hoy en día se suele consultar el diccionario Wikipedia en el ordenador y este dice que caldo es agua caliente con uno o varios ingredientes, como carnes, pescados o vegetales. Principalmente en verano, a muchos no les apetece una sopa caliente. Lo mismo debe suceder a los extranjeros que nos visitan y que consultan su diccionario de bolsillo. No me consta que los franceses le llamen bouillon ni potage al vino y si los italianos dicen “fa caldo” no quiere decir que hace vino, si no que hace calor y tampoco le llaman brodo, que es la traducción de caldo al italiano. Mientras se siga llamando caldo al vino, recomiendo comprar acciones de la empresa Coca Cola.

¿Que hacer, pues, ahora? Creo ha quedado claro que es urgente reducir esa diversidad y lo más lógico es empezar por dejar de producir vinos de imitación. Una imitación de un cuadro puede ser mejor que el original, pero estoy seguro que el comprador, si no le engañan, difícilmente comprará la imitación, si no es una ganga y le dará vergüenza colgarlo en una pared de su salón. Lo mismo sucede con los vinos, puede ser una muy buena imitación o inclusivamente, ser mejor que el original, pero el consumidor prefiere un vino original, salvo que sea a precio de saldo. De esto no hay duda ya que es evidente que los vinos españoles que triunfan son los de Rioja, Ribera del Duero, Rueda y los de Rias Baixas.

Y es que eso de la diversidad muchos vinicultores lo han entendido al revés. No se trata de hacer vinos diferentes dentro de la misma Denominación de Origen si no que los vinos de una DO sean diferentes de los de las demás DO, que haya tipicidad. Y esto es indiscutible ya que las Denominaciones que triunfan no son las que utilizan muchas variedades si no las que se han hecho famosas gracias a UNA VARIEDAD TIPICA, como es el Tempranillo para la DO Rioja y Ribera del Duero, el Verdejo para la DO Rueda y el Albariño para la DO Rias Baixas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s